Muchos ya emprendieron su viaje hacia otros cielos, otros nos quedamos mirando como su vuelo se fue transformando hasta llegar a ser pequeños puntitos en el cielo. Pero aún están ahí... Guiándonos, marcándonos la ruta, el recorrido, la dirección.
Nuestros pies sobre la tierra y nuestras almas con alas volando tras ellos. Siempre hay tiempo para el regreso, siempre hay tiempo para volver a empezar, para renacer y animarnos a que la vida sea algo mas que un soplo fugaz o un tempestuoso viento que todo lo arrastra, algo mas, tal vez en la quietud del silencio y la mirada puesta en el cielo, encontraremos la verdadera dimensión del universo, la certeza de que estamos vivos y todo comienza hoy.
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